Continuación ...

Intentar realizar una relación entre complejidad y calidad de la educación exige aventurarse profundamente por temas polémicos, que nos obligará a un recorrido abierto por formas diversas de pensar, cuestionando lo que hasta ahora se ha entendido como la forma natural de ver el planeta. En este sorprendente recorrido nos apoyaremos en las nuevas ciencias como la mecánica cuántica, la biología de lo humano, la segunda ley de la termodinámica, el desarrollo de las TICs, la complejidad, la transdisciplinariedad, entre otras, las cuales nos entregaran nuevas herramientas científicas que nos posibilitarán ir construyendo una nueva epistemología compleja tan necesaria en nuestros tiempos de ceguera planetaria para entender cuando una educación es compleja y de calidad, y cuando no lo es.

Según Morín (2011:142), existe una crisis cognitiva en la base de la crisis de la humanidad planetaria. Este autor sostiene que “Nuestro modo de conocimiento no ha desarrollado suficientemente la aptitud para contextualizar la información e integrarla en un conjunto que le dé sentido”. Estamos sometidos, según este autor, a la sobreabundancia de informaciones, a la fragmentación y la compartimentación del conocimiento en disciplinas que no se comunican, la hiperespecialización rompe el tejido complejo de lo real y el predominio de lo cuantificable oculta las afectividades de los seres humanos.

Nos encontramos, de acuerdo a Morín, frente a ignorancias globales. Poseemos un pensamiento mutilado, un reduccionismo donde predominan los elementos sobre la totalidad de los componentes complejos, un binarismo que transforma todo en verdadero o falso, una causalidad lineal que ignora los bucles retroactivos y un maniqueísmo que todo lo reduce a lo bueno o lo malo.

La educación debe plantearse reformar el pensamiento. Y ello nos obliga dice Morín, a entender la complejidad de lo real, la multidimensionalidad de los fenómenos, las relaciones, las interacciones y las implicaciones mutuas de todo lo que existe. Ya ciencias como la de la Tierra, la cosmología rompen el reduccionismo de la explicación por lo elemental y asumen que las partes y el todo se generan y organizan mutuamente. Morín señala que hay que saber contextualizar, globalizar, multidimensionar, es decir, saber ser complejos en el pensar. Este autor nos habla de la necesidad de metamorfosear la realidad como una forma de salir de la actual crisis planetaria. El pensamiento complejo nos puede entregar esas armas para lograrlo, porque él nos hace tomar conciencia de las contradicciones lógicas que hay que afrontar, porque según este autor, el orden también comporta desorden; la ciencia ilumina y ciega; la civilización contiene la barbarie; la razón pura es sin razón; la razón y la pasión se necesitan mutuamente; y, el uno comporta su propia multiplicidad.

Con esta visión se ha fundado en Chile la Corporación “Academia de Estudios e Investigación Complexus Edgar Morin”. Hemos nacido para caminar con la complejidad que nos lleve en la búsqueda de la Calidad de la Educación. Para eso hemos preparado un Magister que tiene ese objetivo, así como Diplomados que busca entregar a Profesores, Estudiantes y Dirigentes de diversas organizaciones una visión distinta de la sociedad en la cual hoy día vivimos. En ese deambular nos hemos asociado en un pacto de amistad y colaboración con la Multivesridad “Mundo Real” Edgar Morín para transitar por estos archipiélagos de incertidumbre en la búsqueda de una mejor educación para el mundo hispanoparlante.